El fútbol indoor me gusta, me gusta (perrea, perrea)

El FÚTBOL INDOOR mola mogollón.

En este fin de semana tan lleno de acontecimientos deportivos de primer orden competitivo ( ALBERTO CONTADOR ganando el Giro de Italia, la final de la liga ACB de basquet, el preolímpico de balonmano, el torneo Roland Garros de tenis, el Gran Premio de Italia de motociclismo,….), he disfrutado en mi sillón con una autodenominada Eurocopa de fútbol indoor con la que he “descubierto” una versión del fútbol que aporta aspectos a valorar y que por ahora solamente enumeraré:

  1. Intensidad en la dinámica de juego.
  2. Posibilidad de múltiples cambios sin paradas en el juego, como en balonmano.
  3. El juego se interrumpe poco tiempo en los “fueras de banda”, por la posibilidad de utilizar las vallas que limitan el campo como una parte más del juego y la rapidez con que se devuelven los balones que salen del recinto.
  4. El gol es menos valioso, otra vez como en balonmano, porque los tanteos son altos y no hace falta abrazarse, dedicar el gol a alguna preñada o bailar la conga.
  5. Ninguna ventaja en el marcador asegura la victoria por lo que difícilmente se puede plantear una táctica defensiva o conservadora (en mi pueblo, “barraquera”).
  6. Le ganamos a Francia y a Italia

Alguna cuestión de reglamento a mejorar:

  1. Evitar que la reiteración de pequeñas faltas se convierta en la manera de defender un resultado. En fútbol sala lo tienen solucionado con los lanzamientos directos al llegar a un número determinado de faltas.
  2. Evitar las protestas al árbitro de los jugadores y las conversaciones de patio de vecinos entre ellos: si el reloj no se para, el balón tampoco, considerándose falta técnica, como en rugby.

Si lo mantenemos como deporte amateur (más o menos), para veteranos o como iniciación al fútbol de los jóvenes, puede aportar aire fresco, fair-play y deportividad, otra vez como en rugby, y diversión al panorama deportivo.

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