El fútbol espectáculo moderno depende de los laterales

Cuando han pasado pocas horas que he visto a Cosmin Contra dejar tirado en el suelo a Oliver Khan y a dos o tres más del Bayern de Munich, quiero escribir una reivindicación de la aportación de los laterales en el fútbol más espectacular y de más calidad que se puede ver hoy en día. El Barcelona de los últimos tiempos ha perdido capacidad de enamorar cuando ha querido resolver el agujero que tenía en las bandas con Belletti y Gio van Bronckhorst . Al situar gladiadores como Zambrotta y Abidal se ha quedado sin el fútbol. Algo parecido le ha pasado al Real Madrid con el ocaso de Michel Salgado y de Roberto Carlos [ver video ] o al Milán sin Cafú.

En el fútbol actual, para que los grandes cracks puedan desbordar por banda, abrir el campo y dar vistosidad a un despliegue ofensivo, necesitan la ayuda de los que en un tiempo, peyorativamente, se denominaron carrileros. Claro que producen debilidad defensiva, pero son capaces de impedir con su presencia que el equipo rival se atreva a atacar con alegría y eso es defender. Rafa Benítez supo utilizar ese tipo de jugador, a ratos y en función de sus estrategias, para hacer al Valencia campeón. Pienso en Fabio Aurelio y en Angulo sobre todo. La gran etapa de Cruyiff con el Barça se apoyó en talentos polivalentes como Goicoetxea o Sergi. También en el Madrid brillaron en esas misiones Luis Enrique, Amavisca o Villarroya (¿Fué la “Quinta del Buitre” o la de Gordillo?). El Sevilla ha sido grande cuando pudo juntar en la alineación al recordado Antonio Puerta y al enorme Dani Alves (el número uno de mi draft particular para este verano, por encima de Cristiano Ronaldo, desde luego). Un fallo de memoria: ¿quién era el cafre que dijo que los laterales debían estar atados a los postes de la portería con una cuerda que les impidiera pasar del medio campo?

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